España debería copiar a otros países en la gestión del coronavirus

Con el mes de noviembre a la vuelta de la esquina, España y otros países europeos se enfrentan a la segunda ola de la pandemia del coronavirus. Mientras en otras partes del mundo la situación es completamente diferente. China, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Singapur, Corea del Sur, Hong Kong han controlado en mayor medida la pandemia a la espera de lo que pasa antes de las navidades.

Centrándonos en España, ¿Cómo es posible que tras el desastre de primavera no se haya aprendido la lección? 

La clave ha estado en el verano. Inicialmente se pusieron medidas preventivas que podían ser eficaces como la cuarentena obligatoria para los viajeros que entraran en el país. A las pocas horas el sector del turismo empezó a patalear doblegando la decisión del gobierno de permitir la entrada a todo el mundo. A cambio pusieron un triple control en los aeropuertos (Código QR, temperatura, examen visual). Esto se ha comprobado ser totalmente ineficaz. A no ser que tengas fiebre es difícil detectar un caso de un infectado por coronavirus. Una vez dentro, es más complicado detectar tus movimientos, aunque hay que dejar un teléfono y una dirección de contacto.

Casos totales de coronavirus

Esa medida de contención y control en las fronteras se ha aplicado en otros países donde también el turismo es muy importante.

  • Australia: Solo pueden entrar australianos o familiares directos. Límite de entrada al día. Una vez llegado a destino, un autobús custodiado por la policía te lleva a un hotel de cuarentena, el cual has de pagar de tu bolsillo. Incluye 14 días de alojamiento, comida y servicio de lavandería. El cambio de sábanas y limpieza lo tienes que hacer tú.
  • Hong Kong: Solo pueden entrar residentes.  Test en el aeropuerto. Si das negativo puedes pasar la cuarentena en tu casa. Te ponen un brazalete y una app. Conté la experiencia aquí. En el caso de que vengas de un país de riesgo (Estados Unidos, Francia o España) te piden test negativo en el aeropuerto de origen, mismo procedimiento en el aeropuerto, pero tendrás que pasar 14 días en un centro de cuarentena designado por el gobierno y pagado de tu bolsillo.

En verano en España se abrieron los bares, restaurantes y terrazas. Era una forma de intentar salvar la temporada. Durante mi estancia en julio y agosto en España pude comprobar que hubo brotes en bares y restaurantes. En el momento que te quitas la mascarilla para comer y estás rodeado de otras personas en tu mesa, estás en riesgo. Si vas a un pub, no vas a estar sentado solo con la mascarilla mirando. Vas a relacionarte, bailar, beber, estar cerca de otras personas. Por lo tanto, estás en riesgo. El sentido común debería hacer que la población no se acerque a estos establecimientos, pero no por desgracia no ha sido así y solo % de los ciudadanos ha sido responsable.

La hostelería argumenta de que toman las medidas de seguridad y se puede ir a los bares. Es falso. No todos los bares son grandes, espaciados, ventilados. Si tienes terraza es más seguro, pero en los pubs y discotecas es muy complicado por no imposible guardar distancias de seguridad y ventilar en condiciones. No es una campaña en contra de la hostelería. Simplemente la forma que tiene el coronavirus de transmitirse es más favorable en unos ambientes que otros. Los ambientes cerrados, con mucha gente y donde no se guarda la distancia de seguridad son favorables a que el coronavirus contagie a más personas.

Otro foco importante de contagios son las reuniones sociales, ya sea entre amigos o familiares. Este verano ha sido otro hervidero y el otoño parece que ha llevado a la gente a celebrar más eventos en las casas. Muchos lo harán sin pensar. Entran en la vivienda con la mascarilla y en algún momento comen o beben algo, se ponen a hablar con otras personas sin mascarilla. Puede que la habitación no esté ventilada. Familias y fiestas privadas. Incluso en Airbnb se alquilan pisos para hacer fiestas. La policía hace lo que puede, pero no se puede llamar a la población que sea responsable. Ciertos comportamientos deben ser multados cuando las circunstancias son especiales como en la que nos encontramos.

No debería ser difícil de explicar. Un joven pensará que si se contagia no le pase nada, pero no piensa que igual su amigo de la fiesta no es tan fuerte como él, o quizá su familia. Lo que no entiende es que está poniendo en riesgo a otros más vulnerables que él.  Y este caso es extrapolable para cualquier otro ciudadano que no sea responsable.  El problema es que no hay tiempo para educar a la población y con el exceso de información que hay en TV, prensa y redes sociales, es difícil lanzar un mensaje claro en todo el país. Por eso hay que multar al irresponsable o coartar algunas libertades por un tiempo limitado.

El que piense que Australia, Corea del Sur, Hong Kong o Nueva Zelanda son países donde a los ciudadanos les gustan que les coarten las libertades, están muy equivocados.  Cientos de personas están muriendo todos los días directa o indirectamente por el coronavirus. Claro que la gente se muere por otros motivos, pero mejor tener menos riesgo de contraer enfermedades que lo contrario.  

Países ordenados por muertos por millón de habitantes

Ante el caos originado por los gobiernos y algunos ciudadanos, España llega a noviembre con uno de los países del mundo con más muertos por millón de habitantes y más infectados diarios. El hecho de que se hagan más test y a la vez se detecten tantos infectados no es bueno. Lo suyo es que se hicieran muchas pruebas, pero la incidencia bajara y eso no es así.

Este es un problema de rastreo y test rápidos. En España se ha mejorado con respecto a primavera, pero todavía queda mucho por mejorar.  De tener la mejor sanidad del mundo a ser uno de los países del mundo afectados por la pandemia. Por ejemplo, en Santoña, pueblo de Cantabria de 11.000 habitantes, se tuvo que confinar durante varias semanas a comienzos de septiembre. ¿No es posible hacer la prueba a 11.000 personas en un par de días y controlar a los infectados? No. Lo que se hizo fue cerrar los bares y prohibir la entrada-salida del municipio salvo excepciones.  

Otra medida que ha puesto el gobierno es el toque de queda. Eso se ha hecho en otros países como Australia. Es una medida que puede ser eficaz si viene acompañada de otras y se hace con sentido común. En España se pone de 12 de la noche a 6 de la mañana, cuando la mayoría de la gente ya está en sus hogares a esas horas. Lo suyo sería bajarla a las 10 de la noche, dando un salvoconducto a los que trabajen o salgan de trabajar a esas horas. Los hosteleros protestan porque dicen que a las 8 de la noche nadie va a consumir. Pues igual es momento de que España recupere su horario original al igual que otros países.  Los fines de semana tiene más sentido el toque de queda pues hay más ocio nocturno, aunque en mi opinión si hay gran incidencia de casos los bares deberían estar cerrados y los restaurantes solo deberían dar servicio a domicilio.

En Hong Kong por ejemplo nunca hemos estado confinados, pero el gobierno se ha encargado de limitarnos las opciones para salir de casa. Bares, restaurantes, cines, gimnasios, peluquerías, piscinas, playas cerradas.  Todo eso sumado a los controles de los brotes dando información diaria del número de infectados importados, lugar de procedencia, etc. Para los casos locales se dice la edad, sexo, profesión el nombre del establecimiento o el lugar donde se ha producido el contagio. Estamos hablando de una administración de más de 7 millones de personas.

Últimos datos económicos. Fuente:The Economist

Por otro lado, durante estos meses se ha producido una particular guerra en la opinión pública, medios y algunos ciudadanos. Guerra de partidos. En marzo el gobierno central aplica las decisiones para las 17 CCAA. Luego en verano les da libertad de gestión hasta que llegamos a finales de octubre con algunos presidentes autonómicos suplicando a Pedro Sanchez que aplique el Estado de Alarma. Yo aquí veo una incompetencia de los que gobiernan las autonomías. Si en Cantabria suben los casos, el culpable es el gobierno de Revilla. Si en el País Vasco están al límite, la culpa es del recién elegido de Urkullu y el PSOE.

Y por supuesto si las directrices generales están mal tomadas por el gobierno de Pedro Sanchez y Pablo Iglesias, también son responsables, sin olvidarnos de una oposición débil y sin ideas que poco ha aportado desde marzo.  

Mención aparte de los “expertos”, Fernando Simón y el Ministro de Sanidad Illa. Especialmente Simón que ha errado en muchas de sus predicciones y soluciones. Desde enero hasta hoy nadie ha asumido su irresponsabilidad con la excusa de que no se podía saber y de que otros países europeos están igual. 

La realidad es que la guerra de partidos es una manera de reírse de los ciudadanos. Es un error pegarse en redes sociales diciendo que el PP es mejor que el PSOE. Los 2 tienen parte de culpa. Estamos hablando de una pandemia y que las medidas deberían ser frenarlas sin importar el signo político. En Australia gobiernan los conservadores y en Nueva Zelanda los laboristas. Los dos países han tomado medidas duras para atajar la pandemia.

Se quiere salvar la economía dicen en España. Bueno, se quieren salvar los bares porque otras industrias no relacionadas con el turismo también lo están pasando mal y no se habla de ellas.

Se tiene una esperanza ciega en que las vacunas van a ser efectivas. No se puede asegurar nada al respecto. Aunque se haya probado en seres humanos, no está claro cuando durará inmunidad y si funcionarán en las diferentes cepas del virus.  España no tiene vacunas a corto plazo y el invierno no ha llegado. No se debería pensar en la “navidad”. Se debe pensar a largo plazo, al menos hasta semana santa de 2021. Tanto los gobiernos como los ciudadanos tienen que pensar que no hace falta un confinamiento como el de marzo, pero tampoco lo que hay ahora. Mejor copiar medidas más duras que han aplicado otros países y que han dado resultado a intentar improvisar.

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